Intenta ser diferente. . . igual que todos.
Insulta al que es diferente a ti, por homófobo.
Sé muy tolerante, sobre todo con aquello con lo que ya estás de acuerdo.
Repítete que la religión sugestiona, que la religión sugestiona, que la religión . . . Y así hasta sugestionarte.
No pienses libremente, o los librepensadores te llamarán dogmático.
Finge que no es doloroso y triste ser hedonista.
No te olvides de reivindicar con aires de rebeldía todo aquello que es convencional desde hace tiempo.
Habla sobre la libertad constantemente, incluso si has pensado alguna vez en ella.
Vístete como si te hubieras untado de pegamento y revolcado por una habitación desordenada.
Tu música preferida debe ser aquella que jamás escucharías en presencia de un ángel.
Qué maravilla: Ser hedonista es doloroso.
ResponderEliminarY "música que jamás escucharías en presencia de un ángel".
Oh.
Gracias Enrique, un honor que pases a leerme.
Eliminar